El rechazo, como experiencia, conciencia para la empatía.

La semana pasada, fuimos a realizar una dinámica de gestión emocional. Nosotros, grupo de personas con discapacidad psíquica, ellos, personas migrantes, desde Africa.

El rechazo, sin duda, experiencia comun entre los participantes.

La dinámica no pudo ser más reveladora y emotiva. Ya la habíamos realizado con jovenes de diferentes edades y siempre partimos, desde la certeza, de que nos parecemos más de lo que nos diferenciamos.

Y las diferencias eran notables, el país, el idioma, la cultura, religion, color de piel etc…no sabíamos con certeza que nos ibamos a encontrar.  Nuestro grupo necesitó explicaciones, les mostramos la proximidad entre los dos paises, motivo principal por el que llegan a España, hablamos del cómo, sufriendo y abandonando, lo que a los nuestros les da seguridad, su hogar, la familia…. en definitiva lo que conocen. Y aún así deciden venir.

Imaginamos los miedos,  las circustancias que habran vivido, para llegar a  tomar tal decisión y emprender un duro camino.

Pues bien, una vez nos presentamos y compartimos gustos y miedos, nos dimos cuenta, de que todos buscamos lo mismo, lo básico, lo necesario.

Dejamos un tiempo para preguntas y todos aclararon dudas, el grupo de  migrantes, no está acostumbrado a hablar con personas discapacitadas, con tanta determinación, nos dicen que allí lo tienen más dificil para sobrevivir, sin muchos apoyos y eso hace que nosotros nos sintamos afortunados por haber nacido en España, darnos cuenta de esto nos emociona, y les mostramos nuestra empatía.

Una de las preguntas mas emotivas, fue la  que realizaron a los nuestros,  querían saber como se sentían, al relacionarse con personas sin discapacidad,  si sentían enfado o frustración. Y  muy acertadamente, respondió una persona,  que nació sin discapacidad y que debido a una enfermedad, vio afectadas sus habilidades psiquicas y fisicas. Ella les explicó, que cuando era niña o más joven lo pasó muy mal, no entendía porque no podía salir e ir a sitios de jovenes, como sus conocidas, solamente pensaba en lo que no podía hacer y eso la enojaba. Pero ahora tras años de vivencias y aprendiendo de ellas, así como con la IE. me centro en lo que puedo hacer, dijo, lo disfruto e intento superarme, evidentemente esto no elimina la incapacidad,  pero la minimiza y me da seguridad y confianza, darme cuenta de que puedo hacer cosas, que incluso muchos con más habilidades, no realizan, me llena de orgullo.

Esto fue la mejor demostración de autosuperacion que habiamos escuchado y desde luego una gran lección vital que nadie de los que estabamos allí olvidaremos.

Nos despedimos y la conclusión fue, la siguiente:

« Hemos de darnos a conocer, expresar como somos, comos nos sentimos,  porque sin conocimiento, no puede haber empatía.»

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